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lunes, 8 de mayo de 2017

Juntos para siempre...

En la actualidad la tradicional frase que se pronuncia en las bodas "hasta que la muerte los separe" suena como un ideal romántico irrealizable. No creo equivocarme al pensar que quienes se enamoran desean que fuera para siempre, o al menos por mucho tiempo. Sin embargo, la relación se acaba, el amor no logra soportar los embates del tiempo. Cada cual tendrá su explicación al respecto: si es que ya no se le da el mismo valor a la pareja, si es que antes seguían juntos aunque la relación no funcionara, etc.

Lo que nadie podrá negar es que, para aquellos esquizoides que buscan a quien amar, es mucho más difícil imaginar que seguirán juntos para siempre.
Pensando en ellos, les traigo esta leyenda indígena.

Leyenda India: "El Amor, el Individuo y la Pareja"

Cuenta una vieja leyenda de los indios sioux que, una vez, hasta la tienda del viejo brujo de la tribu llegaron, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.
- Nos amamos -empezó el joven.
- Y nos vamos a casar -dijo ella.
- Y nos queremos tanto que tenemos miedo.
- Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán.
- Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos.
- Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.
- Por favor -repitieron-, ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando
su palabra.
- Hay algo... -dijo el viejo después de una larga pausa-. Pero no sé... es una tarea muy difícil y sacrificada.
- No importa -dijeron los dos.
- Lo que sea -ratificó Toro Bravo.
- Bien -dijo el brujo-, Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena.
¿Comprendiste?
La joven asintió en silencio.
- Y tú, Toro Bravo -siguió el brujo-, deberás escalar la montaña del trueno y cuando llegues a la cima, encontrar la más brava de todas las águilas y solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta... salgan ahora.
Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur... El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.
El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y
expusieron ante la aprobación del viejo los pájaros cazados. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.
- ¿Volaban alto? -preguntó el brujo.
- Sí, sin duda. Cómo lo pediste... ¿y ahora? -preguntó el joven- ¿lo mataremos y beberemos el honor de su sangre?
- No -dijo el viejo.
- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne -propuso la joven.
- No -repitió el viejo-. Hagan lo que les digo. Tomen las aves y atenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero... Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros.
El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.
- Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, "vuelen juntos pero jamás atados".


¿En qué me hizo pensar esta leyenda?
Lo primero que me llamó la atención es que los jóvenes tenían miedo. Creo que es difícil admitirlo, pero muchas veces tenemos miedo de perder las cosas que nos importan. Enfocándonos en el amor: ¿Qué son los celos sino temores a ser desplazados por otro? ¿Por qué algunas parejas se vuelven controladoras si no es por sus miedos? Si fuéramos capaces de hablar de ello con personas idóneas, con experiencia y confiables, nos iría mejor.

Otra cosa en que pensé es que el viejo hizo bien en buscar dos aves diferentes, porque es una buena metáfora de que hombres y mujeres son diferentes (aunque haya excepciones) ¿Recuedan el bestseller "Los hombres son de Marte las mujeres de Venus"? Más aún "No hay dos personas iguales" como reza el dicho.

En cuanto a la moraleja, me pareció especialmente apropiada para una pareja en la que al menos uno sea esquizoide.

Permítanme para terminar que exprese mi opinión sincera: para que una relación funcione hay que incluir a un tercero: Dios.

Vuelen solos, vuelen de a dos, pero ¡Vuelen alto!

domingo, 22 de junio de 2014

¿Cómo amar a un esquizoide?

Siguiendo con el tema de la última entrada, publico una fábula que se puede aplicar perfectamente al dilema esquizoide que busca amor pero también necesita estar solo.

Estamos lejos de San Valentin, esa fecha en que todos hablan de amor. Pero tenía que ser así. Si un esquizoide se atreve a hablar de estos temas, no podría hacerlo cuando tanto bombardeo mediático agota nuestra escasa capacidad de soportar emociones y sentimentalismos.

En 1851, el filósofo Arthur Schopenhauer planteó en su obra Parerga und Paralipomena la parábola que comparto a continuación. Una sencilla historia con final feliz (Las imágenes son de mi autoría, así que perdonen si les parecen rudimentarias).

La realidad no suele ser tan simple y el aprendizaje no es tampoco libre de dificultades. Pero como me comentó un esquizoide como respuesta a la publicación anterior: "si existe la furia esquizoide; por que no el amor esquizoide??".
No tengo experiencia en estos temas, probablemente no cualquiera sea capaz de afrontar semejante relación. Tal vez tenga razón quien me dijo: "Para un esquizoide Estar con alguien «normal» es complicado".

El dilema del erizo


En un día muy helado, un grupo de erizos que se encuentran cerca sienten simultáneamente la necesidad de juntarse para darse calor y no morir congelados.

Cuando se aproximan mucho, sienten el dolor que les causan las púas de los otros erizos,
lo que les impulsa a alejarse de nuevo.

Sin embargo, como el hecho de alejarse va acompañado de un frío insoportable, se ven en el dilema de elegir: herirse con la cercanía de los otros o morir. Por ello, van cambiando la distancia que les separa hasta que encuentran una óptima, en la que no se hacen demasiado daño ni mueren de frío.

martes, 4 de febrero de 2014

Las capas de la cebolla

Encuentro tanta diferencia entre yo y yo mismo como entre yo y los demás
Michel Eyquem de Montaigne


Es característico del ser humano adaptar su comportamiento a las circunstancias. Es por eso que no somos siempre la misma persona: actuamos diferentes roles que muestran solamente una faceta de nosotros. Así es que somos uno en el trabajo, otro en casa, otro con los amigos, incluso cambiamos hasta el tono de voz de acuerdo a la persona con la que hablamos. Son como máscaras que nos ponemos para ser socialmente aceptados.

A veces andamos por la vida ocultos con tantas máscaras como las capas de la cebolla que resulta muy difícil descubrir el auténtico yo.

En los esquizoides esta característica es llevada al extremo. Mikel Martínez, en su página esquizoide.net lo expresa así:

El esquizoide presenta un comportamiento (máscara) característico, definido como
- insociable
- emocionalmente frío
- falto de disfrute en las relaciones interpersonales
- no se siente feliz en su propia familia
- solitario
- de baja libido
- anhedónico
- sin amigos

Cuando en la intimidad el esquizoide se siente libre de la presión del medio social ,
entonces puede sacar la parte oculta de su personalidad,
la otra máscara. Entonces podemos ver a una persona…
- sensible
- que disfruta de relaciones sociales
- emotivo
- con disfrute moderado de su libido
- motivado y activo en sus aficiones
- con sitio para algún amigo
- a veces creativo
- productivo, constante en sus objetivos

A veces, viendo en mí estas características, me han dicho:
“…pero tú no eres esquizoide?”

Y yo: “Lo soy, pero de grado medio-bajo. Voy por la vida
con la máscara esquizoide, pero a veces en la intimidad
me gusta disfrutar con mi otra máscara…Yo soy las dos cosas,
yo tengo esas dos máscaras.”


Les propongo la lectura de un cuento para seguir pensando sobre el tema.

El cuento de la cebolla

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles y frutales, y toda clase de plantas. Como todos los huertos tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y escuchar el canto de los pájaros. De pronto, un buen día, empezaron a nacer unas cebollas centelleantes, como el color de una mirada o el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.

Después de algunas investigaciones sobre la causa de ese resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el corazón, una piedra preciosa. Ésta tenía un topacio, la otra una aguamarina, aquélla una esmeralda...
¡Una maravilla! Por alguna incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerable, inadecuado y vergonzoso...

Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que esconder sus piedras preciosas en capas y capas cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro, hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar. Pasó entonces por allí un sabio al que le gustaba sentarse a la sombra de los árboles del huerto y que, sabía tanto, que entendía hasta el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntar una por una:

-¿Por qué no eres como eres por dentro?

Y ellas iban respondiendo:

-Me obligaron a ser así.

-Me fueron poniendo capas...

-Incluso me puse algunas para que no dijeran... Algunas tenían hasta diez capas y casi no se acordaban de por qué se pusieron las primeras.

Al final, el sabio se puso a llorar; y, cuando la gente le vio llorando pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas inteligentes: Por eso, aún hoy, todos siguen llorando cuando una cebolla nos abre el corazón.

martes, 14 de enero de 2014

Trayendo un poco de claridad (Segunda parte)

¿SOY ESQUIZOIDE, TENGO FOBIA SOCIAL, O SÍNDROME DE ASPERGER?

El término esquizoide es poco conocido, por eso creí necesario en un blog sobre esquizoides aclarar el panorama diferenciándolo de otros conceptos.

¿Estar con otras personas te causa ansiedad?
Es normal que la gente sienta cierta ansiedad cuando tiene que hablar con una persona por la que se siente atraída, o ante una entrevista de trabajo o al hablar en público. Si al conocer gente nueva o estar con mucha gente tienes ansiedad, pero es un simple malestar o con síntomas leves probablemente se trate de timidez. Los problemas de los que hablamos aquí son más serios y persistentes.
Lo que tienen en común todas estas afecciones, es que la persona que las padece siente malestar ante las situaciones sociales. Para distinguirlas hay que hacerse algunas preguntas más.


¿Te gustaría tener vida social?
Si la respuesta es sí, pero evitas las situaciones sociales porque te aparecen sensaciones de ansiedad, angustia, taquicardias, ganas de vomitar, etc... puede tratarse de fobia social.
Si en cambio, el malestar es simplemente disgusto y agresividad cuando tienes que estar con gente, es posible que seas esquizoide.
El fóbico social es hipersensible y desea sociabilizarse pero no puede por miedo al rechazo. El esquizoide no quiere tener vida social, no le gusta, además no tiene emociones intensas y en los casos severos es prácticamente incapaz de sentir nada.
El esquizoide es feliz cuando está solo, la suya es una soledad buscada. El fóbico está solo por su miedo social, pero no es feliz en su soledad. Cuando está solo se siente bien porque no se presentan los síntomas, pero el deseo de contacto social lo vuelve desdichado.
La clave de la fobia social es el temor exagerado a quedar en ridículo o dar la sensación de inseguridad delante de otros o presentar síntomas visibles de ansiedad. Los afectados siempre tienen miedo a ser juzgados por los demás: ¿qué pensarán los demás de mí? ¿por qué he de hablar, si lo que diga será para ellos una tontería? En conclusión vive pendiente de los demás.



¿Tienes problemas con el lenguaje no verbal?
Si te cuesta captar el sarcasmo, o tienes dificultades para producir fluidamente el lenguaje no verbal es posible que padezcas del Síndrome de Asperger. Claro que al existir muchos grados, hay aspies que no tienen estos problemas. Otra característica habitual del Síndrome de Asperger es el problema para procesar dos estímulos a la vez.
Los esquizoides en general no tienen problema para comunicarse, aunque suelen tener poca habilidad social por su escasa interacción con otros.
El Síndrome de Asperger se encuentra dentro del espectro autista, pero es mucho más leve.

Según los criterios DSM IV una característica de los esquizoides es que "disfruta con pocas o ninguna actividad, mientras que en el Trastorno de Asperger se observa la persecución continua de un interés concreto, que envuelve a un tema por el que el individuo muestra una gran dedicación y a la que dedica exorbitantes cantidades de tiempo acumulando información y hechos.
Contrariamente al síndrome de Asperger, el trastorno esquizoide de la personalidad no implica ningún impedimento en la comunicación no verbal (ej. falta de contacto visual o entonación inusual) o patrones de intereses restringidos o comportamientos repetitivos (ej. adherencia estricta a rutinas o rituales, intereses inusualmente intensos en un único tema). Por el contrario, las personas con personalidad esquizoide son típicamente más indiferentes respecto a sus actividades. El trastorno esquizoide de la personalidad no afecta la capacidad de expresarse o comunicarse eficazmente con otros, y no se considera relacionado con ningún tipo de autismo"
.


Para terminar...
Transcribo una explicación que encontré en www.fobiasocial.net. Los ejemplos están llevados al extremo, así que tómenlos con humor:

Imagina una fiesta donde todo el mundo parece estar pasándolo bien excepto tres personas:

1.- El que padece de Trastorno de la Personalidad Evitativo reconoce que todo el mundo se divierte y desearía integrarse y ser aceptado por todos pero su sentimiento de inadecuación, baja autoestima y ansiedad ante la posibilidad de ser rechazado y/o ridiculizado lo apartan del resto. Puede incluso acabar por convencerse a sí mismo de que está apartado de los demás por deseo propio, superioridad, etc.

2.- El esquizoide ve a todo el mundo divertirse y le da exactamente lo mismo, no tiene ningún deseo de interactuar ya que no obtiene ninguna recompensa emocional de su interacción con los demás. Aún en el caso de que todos lo admirasen y se pegasen por hablar con el, estaría en medio de la fiesta con la misma actitud aburrida con que podría estar en la cola del paro.

3.- El asperger a duras penas puede reconocer que la gente a su alrededor se está divirtiendo, tiene dificultades con la comunicación no verbal y no capta las indirectas ni insinuaciones típicas en estos ambientes. Si la música está suficientemente alta como para impedir la comunicación verbal, el asperger estará tan perdido como un pulpo en un garaje.



(De elaboración propia con información sacada del foro www.fobiasocial.net)

martes, 31 de diciembre de 2013

Cómo entender a los introvertidos

Nuestra sociedad valora mucho más a los extrovertidos que a los introvertidos. Si lo duda, intente hacer una búsqueda en Internet y fíjese cuántas páginas ofrecen consejos o cursos para ser más extrovertidos, más sociables, y si encuentra alguna que explique cómo volverse más introvertido...

La extroversión se relaciona con el éxito, tanto en el ambiente profesional como en el área personal (especialmente a la hora de conseguir pareja).

Por otra parte, como los extrovertidos buscan más estímulos externos, son mayores consumidores de todo tipo de bienes y servicios. Así que en una sociedad capitalista que vive del consumismo la introversión es un concepto negativo.

Así que muchos introvertidos, ceden a esta presión y negando su identidad, tratan de convertirse en seres sociables y divertidos.

Sin embargo, es injusto negarle a los introvertidos su derecho a ser como son. Los introvertidos no son mejores ni peores que los extrovertidos, son simplemente diferentes.

Para quienes quieran aprender a conocerlos y valorarlos, aquí tienen una guía publicada en http://www.cenacos.com/tag/introvertido/

viernes, 6 de julio de 2012

Bajo la superficie

Hoy les comparto un cuento sobre la vida interior y el materialismo de la sociedad, que me recuerda la antinomia introvertido - extrovertido. Pero toca también muchos otros temas interesantes: la comunicación, la sensación de vacío interior, la identidad, el autoconocimiento...
Para los que no les gusta tanto leer, les dejo la versión en vídeo que se llama El país de los pozos.




LA CIUDAD DE LOS POZOS

Tomado del libro de Jorge Bucay 26 cuentos para pensar



Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes... pero pozos al fin.
Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.
La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.
Un día llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.
Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de cosas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas , pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.
Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más.
Los pozos no eran todos iguales así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior... Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.
No paso mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.
Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad...

Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho.
Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido...
Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho...
Un día, el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: adentro, muy adentro y muy en el fondo ¡encontró agua!!! Nunca antes otro pozo había encontrado agua...
El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera.
La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto , en tréboles, en flores, y en tronquitos endebles que se volvieron árboles después...
La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar "El Vergel". Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. -Ningún milagro- contestaba el Vergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo...
Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse.
Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas...
En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío...
Y también empezó a profundizar...
Y también llegó al agua...
Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo...
-¿Qué harás cuando se termine el agua?- le preguntaban. -No sé lo que pasará- contestaba- Pero, por ahora, cuánto más agua saco, más agua hay.
Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento.
Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma...Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.
Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto: La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar...