sábado, 18 de febrero de 2017

Pobre osito roto

La siguiente ilustración que aparece en el sitio http://etianaquetzali.blogspot.com.ar/2011/01/trastornos-de-personalidad.html pretende mostrar los tipos de personalidad patológicas. Como explica su autora, eligió emplear ositos "pues un oso de peluche es algo que la mayoria de las personas usamos como soporte o refugio, en un icono de seguridad, entonces ¿quien es el que aguanta y soporta todos nuestros sentimientos y estados de animo? pues nuestro osito".

Cuando vi la imagen no pude permanecer indiferente. Quizás porque estamos acostumbrados a asociar los ositos de peluche con situaciones tiernas. Pero aquí reflejan lo que se ha dado en llamar TRASTORNOS de la personalidad, un sistema para clasificar lo que esa misma autora describe como "una personalidad tan trastornada y violenta". Y no es que me queje de su visión, porque seguramente tendrá su sustento teórico. Lo que me llama la atención es cómo nos ven los demás: como monstruos violentos o como un osito roto digno de conmiseración.
Se me ocurrió buscar sinónimos de la palabra trastorno, pues aunque los psicólogos hayan dado una definición precisa a la expresión "trastorno de la personalidad", la mayoría de la gente cuando lee la palabra trastorno piensa en los significados comunes. Esto es lo que encontré en www.wordreference.com:
* Desorden, confusión, alteración, irregularidad, trastrueque, conflicto, dificultad, molestia, perjuicio.
* contrariedad, pena, dolor, angustia, tristeza.
* locura, excentricidad, chaladura, chifladura.
Como podrán apreciar algunos pueden ver "pena, dolor, angustia, tristeza", mientras que otros ven "conflicto, dificultad, molestia, perjuicio" e incluso otros nos tildan de locos. Por eso ciertas personas nos agreden mientras tratan de corregirnos para que encajemos en su molde, pero otros sienten lástima y desean curarnos. Pero muchos esquizoides no desean encajar ni ser curados.

Esta es la imagen del esquizoide:

La explicación que acompaña la ilustración no proporciona más información que la que ya es conocida para los lectores de mi blog:
Las personas con una personalidad esquizoide son introvertidas, ensimismadas y solitarias. Son emocionalmente frías y socialmente distantes. A menudo están absortas en sus propios pensamientos y sentimientos y son temerosas de la aproximación e intimidad con otros. Hablan poco, son dadas a soñar despiertas y prefieren la especulación teórica a la acción práctica.

Me gustó un texto que aparece al margen, pues podría dar uno de los motivos de por qué preferir la propia compañía (si me permiten la expresión) a la de los demás.

¿Cómo una niña puedes estas sola?, ¿Cómo puede jugar y divertirse?, Completamente sola…

Me pregunte un día.

Y al instante me respondí.

Una niña juega sola y se divierte pues ya esta acostumbrada a eso. Nunca a tenido a nadie que la acompañe en sus juegos porque nunca a conocido a un verdadero amigo o simple y sencillamente tiene el mejor amigo que alguien puede tener para jugar en paz y es alguien imaginario… es alguien que no traiciona, que no miente, que solo se divierte y te acompaña, es el que nunca te engaña, sumamente especia y único, esta siempre a tu lado y nunca te deja solo…es tu amigo fiel… es tu yo interno …el que te entiende y no se burla de ti…

Pero lastimosamente para esta sociedad y para esta gente solo las niñas y los niños lo pueden tener …pues si uno ya de grande los tiene… es un loco…

(Las faltas de ortografía son del original)


sábado, 22 de noviembre de 2014

Miedo a no ser yo

Monigote en la arena
Cuento de Laura Devetach


La arena estaba tibia y jugaba a cambiar de colores cuando la soplaba el viento. Laurita apoyó la cara sobre un montoncito y le dijo:
—Por ser tan linda y amarilla te voy a dejar un regalo —y con la punta del dedo dibujó un monigote de seda y se fue.
Monigote quedó solo, muy sorprendido. Oyó como cantaban el agua y el viento. Vio las nubes acomodándose una al lado de la otra para formar cuadros pintados. Vio las mariposas azules que cerraban las alas y se ponían a dormir sobre los caracoles.
—Hola —dijo Monigote, y su voz sonó como una castañuela de arena.
El agua lo oyó y se puso a mirarlo encantada.
—Glubi glubi, monigote en la arena es cosa que dura poco —dijo preocupada y dio dos pasos hacia atrás para no mojarlo—. ¡Qué monigote más lindo, tenemos que cuidarte!
—¿Qué? ¿Es que puede pasarme algo malo? —preguntó Monigote tirándose de los botones como hacía cuando se ponía nervioso.
—Glubi glubi, monigote en la arena es cosa que dura poco —repitió el agua, y se fue a avisar a las nubes que había un nuevo amigo pero que se podía borrar.
—Flu flu —cantaron las nubes—, monigote en la arena es cosa que dura poco. Vamos a preguntar a las hojas voladoras cómo podemos cuidarlo.
Monigote seguía tirándose los botones y estaba tan preocupado que ni siquiera probó los caramelitos de flor de durazno que le ofrecieron las hormigas.
—Crucri crucri —cantaron las hojas voladoras—. Monigote en la arena es cosa que dura poco. ¿Qué podemos hacer para que no se borre?
El agua tendió lejos su cama de burbujas para no mojarlo. Las nubes se fueron hasta la esquina para no rozarlo. Las hojas no hicieron ronda. La lluvia no llovió. Las hormigas hicieron otros caminos.
Monigote se sintió solo solo solo.
—No puede ser —decía con su vocecita de castañuela de arena—, todos me quieren pero porque me quieren se van. Así no me gusta.
Hizo "cla cla cla" para llamar a las hojas voladoras.
—No quiero estar solo —les dijo—, no puedo vivir lejos de los demás, con tanto miedo. Soy un monigote de arena. Juguemos, y si me borro, por lo menos me borraré jugando.
—Crucri crucri —dijeron las hojas voladoras sin saber qué hacer.
Pero en eso llegó el viento y armó un remolino.
—¿Un monigote de arena? —silbó con alegría—. Monigote en la arena es cosa que dura poco.
Tenemos que hacerlo jugar.
"Cla cla cla", hizo Monigote porque el remolino era como una calesita.
Las hojas voladoras se colgaron del viento para dar vueltas.
El agua se acercó tocando su piano de burbujas.
Las nubes bajaron un poquito, enhebradas en rayos de sol.
Monigote jugó y jugó en medio de la ronda dorada, y rió hasta el cielo con su voz de castañuela.
Y mientras se borraba siguió riendo, hasta que toda la arena fue una risa que juega a cambiar de colores cuando la sopla el viento.



¿Qué tiene que ver este cuento conmigo?

Hace tiempo leí este cuento en una página de psicología de Facebook. Lo primero que pensé es: ¡qué importante debe ser para la escritora la posibilidad de estar con otros, que a través de esta historia nos enseña que no vale la pena vivir si no puedes tener a tus amigos cerca! Una idea imposible para un esquizoide.

Cuando lo leí comenté lo que sigue (en ese tiempo estaba yendo a terapia):

Leí que los esquizoides no buscan vínculos estrechos con los demás porque intuyen que se perderán a sí mismos en esa relación. Como el monigote del cuento su "yo" es frágil y desaparecería con la interacción social.
Cuando lo leí dije: "Yo soy esquizoide pero no pienso así". Sin embargo ahora que estoy haciendo terapia y considero la posibilidad de ser más sociable, me doy cuenta que tengo miedo de perder mi identidad. Hace unos años tuve una crisis de identidad, no sabía quién era, qué me gustaba o qué creía que me gustaba, qué era capaz de tolerar, qué quería de mi vida. Después de autoexaminarme por varios meses descubrí que una de las constantes en mi vida, algo que me definía era precisamente ser esquizoide. Por eso si dejara de actuar con el estilo esquizoide, dejaría de ser lo que soy para ser
otra cosa, dejar de ser significa dejar de existir, dejar de existir es morir. Aunque en este morir renazca de otra forma da miedo... mucho miedo.
El monigote podía arriesgarse a dejar de ser monigote y convertirse en un remolino de arena porque le gustaba jugar y en cambio no le gustaba la soledad. Pero, ¿qué incentivo puede tener alguien que se caracteriza por la apatía? ¿de dónde sacar fuerzas para acercarse a los demás cuando es algo que no me gusta y si además siento que eso me producirá otra crisis de identidad?


Al volver a leerlo surgieron nuevas ideas y revisé lo que dije entonces. Creo que mi interpretación sobre lo que sentía era cierta (realmente en mi inconsciente tenía miedo de cambiar como si mi vida estuviera en riesgo), pero es un razonamiento errado: dejar de ser no significa dejar de existir sino dejar de consistir, sigo existiendo pero con otra forma, con otra sustancia, o con otro propósito. El tema entonces es identificar hasta qué punto ser esquizoide me define. Podría compararlo con mi cuerpo: puedo decir que yo soy este cuerpo que tengo, pero soy más que eso, incluso mi cuerpo va cambiando (deja de ser lo que era) pero yo sigo existiendo, necesito un cuerpo para vivir pero no es necesario que mi cuerpo sea siempre igual (incluso eso es imposible).
De manera similar, tengo una personalidad que se caracteriza por ser esquizoide, pero puede evolucionar y seguiré existiendo. No puedo esperar que cambie drásticamente, con las experiencias vividas a lo largo del tiempo se irá modificando, pero conservará sus rasgos distintivos.

Esta vez al leer el cuento me hizo recordar la frase sobre "hacer castillos de arena" o "hacer castillos en el aire" que habla de soñar más que hacer planes, dejar que la imaginación nos engañe al imaginar escenarios futuros sin base sólida. Relacionándolo con el tema de la identidad, se me ocurrió pensar: ¿Qué tan real es la imagen que tenemos de nosotros mismos? ¿la chequeamos? (los esquizoides como no recibimos feedback de los demás no sabemos bien cómo nos ven los otros) ¿Qué seguridad tenemos de que al enfrentarnos a una crisis no nos haremos pedazos? ¿O cómo saber si el monigote es una circunstancia pero su esencia no es más que arena, que trató de diferenciarse tomando un rasgo y basando en él su identidad? Debajo del monigote había solo arena, ¿qué hay debajo de la máscara esquizoide?

miércoles, 13 de agosto de 2014

¿Qué queda cuando muere parte de mí?

Cuento: MI OTRO YO
de Mario Benedetti
(Del libro Mi Otro Yo)


Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando. Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas.

Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.




Reflexiones acerca del cuento

Debo admitir que no leí el libro completo, solo el cuento. Dicen que se trata de una metáfora política, que explica cómo una persona al despojarse de su moral y sentimientos pierde su humanidad y así, convertido en animal, es desconocido por sus propios amigos.

Yo solo puedo decirles que cuando lo leí, recordé el problema de la despersonalización (del cual hablé en mi entrada anterior) y pensé qué sucedería si finalmente mi lado emocional, cansado de ser ignorado, muriera... Sé que no es posible, que aunque no perciba las emociones están ahí, reprimidas. Pero supongamos que fuera posible: ¿Seguiría siendo yo al amputarme una parte tan importante de mí? ¿Me reconocerían los demás? ¿Notarían el cambio ya que hace tanto tiempo que mis emociones se me escapan de la consciencia y no sé dónde están?

Si perdiera totalmente las emociones ¿Me convertiría en algo así como un muerto en vida? ¿un fantasma? ¿Acaso soy ya un muerto en vida a los ojos de los demás y no me di cuenta? ¿Qué significa ser humano? ¿Qué valor tienen las emociones para considerarse humano? La gente suele decir que sin emociones la vida no es vida sino simple existencia... ¿Cómo lo saben si nunca se separaron de sus sentimientos? ¿Se puede ver morir una parte de nosotros (las emociones, ciertos recuerdos) sin hacer duelo, sin sufrir?

Disociación y despersonalización

Es un día nublado de invierno. Estoy en el patio de mi casa jugando. Tengo unos 7 años. Entonces escucho a mi mamá que me llama para que vaya a comprar algo. Inmediatamente siento un nudo en la garganta y una mezcla de autocompasión, odio y ganas de llorar. Detesto hacer mandados. Mientras la sangre se me sube al rostro pienso ir y protestar como siempre: ¿Por qué yo? ¿Por qué no lo compró antes? No me gusta salir de casa, no quiero ir, etc. Pero antes de que salga una palabra de mis labios me pregunto: ¿Para qué? Yo me quejo, mi mamá levantará la voz, yo gritaré, nos diremos cosas hirientes y al final tendré que ir igual, incluso quizás me castigarán.

Mirándolo fríamente es una tontería, no tiene sentido enredarme en una discusión que no puedo ganar, es absurdo enojarse si no consigo nada con ello, solo más dolor, llorar es lo más inútil de todo. Lo mejor es hacerle caso pronto a mamá y así estaré de vuelta enseguida para seguir haciendo lo que quiero. Al llegar a esta conclusión el nudo en la garganta desaparece, dejo de sentir el ardor en mis mejillas, no hay bronca, ni pena, ni llanto. Así de simple.


Fue un acontecimiento que pasó desapercibido para todos los demás, pero para mí marcó un antes y un después. Desde ese día cada vez que me sentía víctima de una injusticia, que me mandaban a hacer algo que no quería, que me retaban, cada vez que alguien se burlaba de mí o me desafiaba... me paraba frente a mí y me decía "No conviene enojarse. Con la mente fría se piensa mejor, recuerda lo que te hicieron y cuando menos lo esperen te vengarás, es mejor planear la venganza con tiempo". De a poco las emociones se apagaron y cada vez fue más raro que tuviera que pararme frente a mí para calmar mis ánimos. Pero también se fueron las emociones positivas. La risa se transformó en un recuerdo lejano. Me disocié de mi lado emocional.


Ya en la edad adulta, se volvió habitual observarme desde afuera mientras converso con alguien y darme consejos para que el otro no se dé cuenta que me muero de aburrimiento o que tengo ganas de salir corriendo. A veces me da la impresión de que nada es real, como si representara un papel en una película cuyo guión desconozco. No me causa ansiedad porque sé que esta extrañeza es solo una ilusión de mi cabeza, una forma de negar la realidad que me desagrada, una manera de despojarla de vida, para que no lastime. Sé lo que debo hacer: me meto en el papel, el rol que esperan de mí y trato de ser lo más convincente posible. Esta forma de despersonalización es parte de mí, de mi vida diaria.

¿Qué es la disociación?

En química la disociación es un proceso general en el cual complejos, moléculas o sales se separan en moléculas más pequeñas, iones o radicales, usualmente de manera reversible. Así que cuando en Psicología se habla de disociación significa que algo que antes estaba unido se separó en partes más pequeñas.
Este término se emplea para describir una variedad de experiencias que van desde un leve distanciamiento del ambiente que rodea a la persona, hasta distanciamientos más graves de la experiencia física y emocional. Se trata de un "distanciamiento de la realidad", a diferencia de lo que ocurre en la psicosis, donde hay una "pérdida de la realidad".


Los Trastornos Disociativos son definidos como “una alteración de funciones integradoras de la conciencia, la identidad, la memoria y la percepción del entorno” (DSM-IV) o como “la pérdida total o completa de la integración normal entre ciertos recuerdos del pasado, la conciencia de la propia identidad, ciertas sensaciones inmediatas y el control de los movimientos corporales” (CIE-10)

Algunos trastornos disociativos son:

Amnesia disociativa: se refiere a la incapacidad para recordar información personal importante que no puede ser consecuencia del olvido ordinario porque es demasiado extensa. Generalmente se producen micro-amnesias, en las que no se recuerda una discusión, o el contenido de una conversación se olvida de un momento a otro. Algunas personas se quedan luchando por recordar de qué estaban hablando, mientras intentan no dejar que su interlocutor se dé cuenta de que no tiene ni idea de lo que discutían.

Fuga disociativa: Las personas abandonan sus casas o su lugar de trabajo sin razón aparente, recorren largas distancias y de repente se dan cuenta de que no saben dónde están ni cómo llegaron allí. Pueden cambiarse de nombre y actuar de manera diferente, generalmente de manera más desinhibida.

Desrealización: Es la sensación de que lo que ocurre alrededor no es real. El mundo externo se percibe como falso, lejano o nebuloso o como si no se estuviera en él.

Despersonalización : Se caracteriza por la sensación de hallarse separado o ajeno del propio cuerpo. Puede ser incapaz de reconocerse en el espejo o simplemente de sentirse uno mismo, y va acompañada de un sentido intacto de la realidad.

Confusión y alteración de la identidad: La confusión de la identidad es un sensación de confusión respecto a quién es uno mismo. Por ejemplo, cuando una persona siente excitación y una emoción positiva mientras realiza una actividad que normalmente le resulta desagradable(por ejemplo, conducción temeraria, uso de drogas). La alteración de la identidad es la sensación de ser marcadamente diferente de otra parte de su ser. También se produce confusión con respecto al tiempo y al lugar; suele suceder que siente que se encuentra en otra época y lugar, generalmente del pasado.

Trastorno de Identidad Disociativo (o Personalidad Múltiple): Provoca que existan dos o más personalidades distintas en el mismo individuo, siendo cada una de ellas la dominante en un momento determinado.




¿Cuál es la causa de la disociación?

Algunos episodios de despersonalización y desrealización se deben a situaciones de estrés. Cuando una persona no puede manejar la ansiedad puede experimentar un distanciamiento de sí mismo, con la sensación de extrañeza, incluso llegar al desconocimiento del propio cuerpo como si perteneciera a otra persona (despersonalización). O bien, experimentar un distanciamiento del entorno circundante (desrealización), lo cual le da la sensación de estar en un sueño; o que las cosas, aunque las reconoce, son de alguna manera inexplicable, diferentes.

El abuso de alcohol y estupefacientes también puede provocar este tipo de experiencias. Pero hay también otras causas que no pueden evitarse, como las lesiones cerebrales.

En el siguiente video se explica el problema.



En cambio, los trastornos disociativos por lo general se asocian al abuso repetido físico y/o sexual en la infancia y otras formas de trauma. En el contexto de un trauma crónico y severo en la niñez, la disociación puede ser considerada adaptativa porque reduce el intenso dolor emocional creado por el trauma. Sin embargo, si la disociación continúa utilizándose en la edad adulta, cuando el peligro original ya no existe, puede ser disfuncional.

Cito un texto que leí en http://lapalabrablog.chanaweb.com/?p=632

Uno de los problemas principales para la persona con un trastorno disociativo es la alteración de la regulación de las emociones; es decir, la dificultad para tolerar y manejar experiencias emocionales intensas. Este problema procede en parte de haber tenido pocas oportunidades de aprender a calmarse a sí mismos o modular sus emociones, debido al hecho de criarse en una familia abusiva o negligente, donde los padres no enseñaron estas habilidades. Los problemas en el manejo de las emociones se componen de la intrusión repentina de recuerdos traumáticos y de las emociones abrumadoras que los acompañan.

La incapacidad para manejar emociones intensas puede desencadenar un cambio en el estado del yo, desde un estado de ánimo a otro. La despersonalización, la desrealización, la amnesia y la confusión de la identidad pueden considerarse esfuerzos de autorregulación cuando la regulación de las emociones falla. La despersonalización (o verse a sí mismo como si estuviera fuera de su propio cuerpo), por ejemplo, es un modo de no estar presente mientras se está siendo sometido a un acto de abuso o crueldad insoportable. Como última alternativa de una mente abrumada para escapar del miedo cuando no hay escapatoria, una persona puede, inconscientemente, adaptarse creyendo que es alguien diferente. Así, la experiencia traumática que la persona no se ve capaz de afrontar ni de admitir, queda en un compartimento aislado de su mente, desconectado del resto, y desarrollándose de un modo independiente con cada repetición del trauma hasta dar lugar a una personalidad diferente. No es raro que una de las personalidades sea agresiva y sienta ira y desprecio hacia la personalidad víctima, a quien considera débil, cobarde y merecedora del castigo. Esta personalidad airada ha observado a la víctima desde fuera sin sentir nada hacia ella. Por eso, uno de los pasos principales para la integración de esta personalidad pasaría por lograr que sienta compasión por la víctima y empatía hacia ella. La aproximación terapéutica requiere ayudar a construir la confianza en la capacidad de una persona para tolerar sus emociones, aprender, y crecer como persona.

viernes, 18 de julio de 2014

Trastornos de la personalidad


La personalidad está determinada por nuestras formas de actuar y de ser ante diferentes situaciones dentro de la vida cotidiana. Está dada por el carácter (se adquiere según el ambiente en el que se desarrolle el individuo) y por el temperamento (genético).

Tal como lo define el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, edición 4), "un trastorno de personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o prejuicios para el sujeto".

Cuando una persona es diagnosticada con un trastorno de la personalidad puede ser que tenga alteraciones en la cognición, emotividad, funcionamiento interpersonal o en el control de impulsos. Los trastornos de la personalidad se extienden a muchas situaciones porque los "comportamientos anormales" son egosintónicos, es decir que los elementos de la conducta, pensamientos, impulsos, mecanismos y actitudes de una persona están de acuerdo con el Yo y con la totalidad de su personalidad; y por tanto, se perciben como adecuados por el afectado.

Se desconoce la causa exacta de su aparición, sin embargo existen varias teorías que procuran explicarla. Algunos teóricos la atribuyen a trastornos cromosómicos o del sistema nervioso (teóricos de la Biología), otros a comportamientos adquiridos (teóricos de las ciencias sociales) y otros a las deficiencias en el desarrollo del yo (teóricos psicodinámicos).

La personalidad no es algo fijo con lo que venimos al mundo, sino que, en gran parte, es influenciada y modificada por las experiencias vividas. Durante la infancia y la adolescencia pueden aparecer conductas que limitan en gran medida el equilibrio emocional, producidas por alteraciones del desarrollo que persisten en la edad adulta y que no pueden atribuirse a otros trastornos mentales ni a lesiones cerebrales. Estos trastornos de la personalidad son perturbaciones significativas que abarcan las dimensiones emocionales, afectivas, motivacionales y de relación social de los individuos.

La influencia de los factores genéticos y ambientales no es igual en todos los trastornos de la personalidad. En algunos trastornos como el trastorno antisocial de la personalidad, la genética parece jugar un papel importante, mientras que en otros casos, como el trastorno por dependencia, parece que el ambiente ejerce una mayor influencia. No obstante, en general, suele existir una interacción entre ambos factores (genéticos y ambientales).
Las estadísticas revelan que el maltrato, abuso o negligencia emocional en la infancia parecen jugar un papel muy importante en el desarrollo de diversos trastornos de personalidad. Aunque un niño tenga una predisposición genética a padecer cierto trastorno de la personalidad, puede no desarrollarlo nunca si se desarrolla en un ambiente sano y protector, pero si es víctima de maltrato o abuso es mucho más probable que acabe padeciendo el trastorno.

Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_de_personalidad
http://portalcantabria.es/Psicologia/37.php
http://motivacion.about.com/od/Personalidad/a/Cual-Es-La-Causa-De-Los-Trastornos-De-Personalidad.htm

Clasificación
Los dos principales sistemas de clasificación, el CIE y el DSM, deliberadamente han fusionado sus diagnósticos hasta cierto punto, pero aún sigue habiendo diferencias. El diagnóstico y agrupación de los trastornos de personalidad genera controversia y polémica, pues no están bien definidos los criterios para diferenciarlos de otros trastornos mentales o distinguir las categorías particulares de trastornos de la personalidad unas de otras.




Como orientación para saber si tiene un trastorno de personalidad puede hacer el test en la siguiente página:
http://www.testdepersonalidad.info

domingo, 22 de junio de 2014

Cómo se vive con un corazón frío y vacío

Se me ocurrió buscar en Internet las palabras "Corazón", "frío" y "vacío". Quería ver a qué lo asocia la mayoría de la gente y, como era de esperar, encontré algunas poesías.

Podrían ser los versos de cualquiera, las palabras escritas por una persona común, como tú quizás. Creo que la mayoría de la gente alguna vez se sintió con un corazón frío y vacío. Si no es tu caso tienes mucha suerte.

Lo que me llamó la atención es que justamente quienes hablan de tener un corazón así, en realidad expresan sentimientos, emociones... un corazón que sigue ahí, que duele. Probablemente el frío no llegó a congelarlo.




Corazón frío


Corazón frio, como hielo, rígido
y endurecido por lo acontecido
en tiempo, como estepa siberiana
aire cortante que curte la piel
y llega hasta tu alma.
Largas e interminables jornadas,
llenas de noches sin luz y agua helada
recuerdos congelados en el compás
del viento que nunca amaina.
Salado, como agua de mar,
que no conoce dulzuras
acido como un limón, incapaz de bajar
una estrella a mi corazón
seco, sin lágrimas en el alma.
Corazón hueco, vacío,
sin sentires, ni calor de amor
sin vuelos ni pretensión,
corazón estéril de música y letras,
nada le conmueve, no sabe del amor.
En la rosa solo ve las espinas,
no ve su color ni le llega su fragor,
no conoce espacios iluminados por la luz
al cielo nunca mira, no sabe de luceros,
estrellas, ni luna ni sol…
Encerrado en jaula impuesta e imaginaria,
solo sabe de su latir
y pasa la vida, pasando,
en un estar sin estar,
en triste soledad que no sabe que es soledad,
corazón frio, yaces en el mundo
de las animas, aun cuando vivo estás…
Lola Wizner
Copyright 2012
(Fuente: https://www.facebook.com/permalink.php?id=213414918743318&story_fbid=353002491451226)



Con el corazón vacío
Con el corazón vacío
se puede andar unos pasos sin sentir el aire que te rodea.

Con el corazón vacío
puedes hablar pero sin colorear el aliento.

Con el corazón vacío
se puede vivir sin sentimiento, con acciones medidas y acompasadas por la media
de un reloj.

Con el corazón vacío
uno es la mitad de uno.

Con el corazón vacío
la gente parece estar mas segura por que no le pesa.

Con el corazón vacío
si hay tormenta no caen rayos.

Con el corazón vacío
no se levanta la cabeza para ver horizontes.

Con el corazón vacío
la vida pasa como pasa todo.

Con el corazón vacío
se evita el pensar que duele.

Con el corazón vacío
uno es un pelele.

Con el corazón vacío
uno calla y no escucha.

Con el corazón vacío
se siente frío.

Con el corazón vacío
se escucha el hueco que deja la vasija donde anidan los sentimientos.

Con el corazón vacío
Con el corazón
Con él.
PUBLICADO POR SANDRA SIN DATA
(Fuente: http://poemas-ausentes.blogspot.com.ar/2011/04/con-el-corazon-vacio.html)



Para terminar...

A los esquizoides muchas veces nos recriminan por ser fríos o no tener corazón.
Cuando algún dolor enorme rompe el corazón, dicen que el tiempo puede sanar las heridas. Cuando la realidad es tan difícil de soportar que congela las emociones, un cambio en el entorno puede hacer resurgir la calidez del alma. Pero, ¿es posible despertar las emociones que nunca se aprendió a sentir con intensidad? ¿Cómo empatizar con los demás cuando el desapego es nuestra realidad y el deseo de huir nuestro instinto?


¿Cómo amar a un esquizoide?

Siguiendo con el tema de la última entrada, publico una fábula que se puede aplicar perfectamente al dilema esquizoide que busca amor pero también necesita estar solo.

Estamos lejos de San Valentin, esa fecha en que todos hablan de amor. Pero tenía que ser así. Si un esquizoide se atreve a hablar de estos temas, no podría hacerlo cuando tanto bombardeo mediático agota nuestra escasa capacidad de soportar emociones y sentimentalismos.

En 1851, el filósofo Arthur Schopenhauer planteó en su obra Parerga und Paralipomena la parábola que comparto a continuación. Una sencilla historia con final feliz (Las imágenes son de mi autoría, así que perdonen si les parecen rudimentarias).

La realidad no suele ser tan simple y el aprendizaje no es tampoco libre de dificultades. Pero como me comentó un esquizoide como respuesta a la publicación anterior: "si existe la furia esquizoide; por que no el amor esquizoide??".
No tengo experiencia en estos temas, probablemente no cualquiera sea capaz de afrontar semejante relación. Tal vez tenga razón quien me dijo: "Para un esquizoide Estar con alguien «normal» es complicado".

El dilema del erizo


En un día muy helado, un grupo de erizos que se encuentran cerca sienten simultáneamente la necesidad de juntarse para darse calor y no morir congelados.

Cuando se aproximan mucho, sienten el dolor que les causan las púas de los otros erizos,
lo que les impulsa a alejarse de nuevo.

Sin embargo, como el hecho de alejarse va acompañado de un frío insoportable, se ven en el dilema de elegir: herirse con la cercanía de los otros o morir. Por ello, van cambiando la distancia que les separa hasta que encuentran una óptima, en la que no se hacen demasiado daño ni mueren de frío.