viernes, 28 de febrero de 2014

Una poesía para pensar en las emociones

LO FATAL


Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...


Rubén Darío, 1905

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Por qué no quiero estar con otros?

El otro día leí que a los depresivos se les suele decir: "Anímate", "No te preocupes tanto", etc. como si pudieran hacerlo, como si la depresión fuera elección suya. Esto es (continuaba diciendo el texto) como si a un enfermo se le dijera: "Baja ya la fiebre", "¿Por qué tienes tanto dolor de cabeza? Déjalo".

Con los esquizoides pasa lo mismo. Nos dicen: "Tienes que salir más, así conoces gente nueva", "No seas tan aburrido (o aburrida), diviértete un poco", etc. No comprenden que conocer gente nueva no va a despertar en nosotros el deseo de ser amigos y que si no nos divertimos más es porque sus bromas, sus charlas y fiestas nos resultan aburridas. No hay forma de reírte si un chiste no te hace gracia.

¿Cómo explicar lo que sentimos?

Si a alguno de ustedes de chicos lo obligaron a estudiar piano o guitarra, aunque tú les decías a tus padres que la música no era para ti. O si te obligaron a practicar fútbol o voley, a pesar de que sabían que odiabas los deportes. Entonces puedes darte una idea.


Imagina que se acerca la hora de tu clase de música. Piensas: "Ay, nooo. Tengo que ir a música". Miras el cielo nublado y te dices: "Seguro que se larga a llover en el camino y me empapo", o si hay sol "¡Qué día hermoso y yo tengo que encerrarme con esa vieja odiosa!". Pasan los minutos y te das cuenta que se hizo tarde. Ya se escuchan los gritos de tu madre: "¿Todavía estás acá? Vas a llegar tarde de nuevo". Arrastrándote tomas tus cosas y te marchas. Al llegar la profesora te pregunta: "¿Practicó lo que le mandé?" y piensas "¿No es suficiente tortura el tiempo que paso acá adentro?". Empiezas con los ejercicios y sientes que tus dedos son los más torpes del mundo. Tu mente vuela... No puedes concentrarte. Ni siquiera oyes las indicaciones que te dan. Aguantas lo mejor que puedes, pero llega un momento en que empiezas a mirar el reloj cada 2 minutos. Lo único que puedes pesar es "¿Cuánto falta para irme?".

Otro caso. Tienes que ir a práctica de rugby, o hockey, o lo que sea. Todavía te duelen todos los músculos desde la otra vez. Piensas que te ves ridículo con el uniforme: ¿A quién vas a engañar? No tienes físico para eso. Tratas de animarte diciéndote que es bueno practicar deportes y te repites todas las palabras que te dicen tus padres cada vez que les pides que no te obliguen a seguir con esto. Llegas y ves los rostros sonrientes de los demás y tratas de imitar una sonrisa para no desentonar. Como de costumbre empezamos con calentamiento: ¿Hay algo más aburrido? ¿Otra vuelta a la cancha? ¿Qué diferencia hay en una vuelta más o una vuelta menos? Se dividen en dos grupos para jugar y ya te imaginas las caras de tus compañeros cuando vean que les tocó jugar contigo. Te propones hacer tu mejor esfuerzo. No quieres ser el centro de todas las burlas y enojo. El entrenador grita sus tonterías de siempre. Se supone que eso anima al equipo. Soportas que te pisen y te den un codazo en el ojo sin demostrar que te duele (a nadie más parecen dolerle los golpes de sus compañeros). Corres hasta que te falta el aire. Estás todo sudado. Es inútil. Al final te das cuenta que solo perdiste tu tiempo.

Poniéndose en la piel de un esquizoide
Tal vez la descripción fue exagerada. La intención era que pudieras imaginar de la manera más vívida lo que experimenta esa chica o chico.

Ahora imaginen esa misma frustración de ser obligados a estudiar algo que no te gusta, a practicar algo que detestas. Te obligan a visitar a tu abuela o primos y eso significa aprender las normas sociales, los códigos implícitos que manejan los otros y a los que tú no les encuentras sentido. Se supone que debes divertirte, pero solo puedes ver lo negativo. Ante la sola idea de tener que dejar las cosas que te gustan para ir a ver a esas personas que no te entienden, te pones molesto, empiezas a inventar excusas, te enfocas en los malos recuerdos de experiencias anteriores.

A veces tratas de convencerte que es bueno ser sociable, que algún día te servirá. Pero luego te das cuenta que no estás hecho para eso, que te ves ridículo representando el papel de "chico normal", tratando de imitar los sentimientos que no tienes. Sabes que no puedes ser natural cuando estás con otros. Eso significaría poner mala cara, ignorarlos abiertamente, o decirles con fastidio que se callen... y luego vendrían las represalias. Ya pasaste por ello.

Por más que te esfuerces nunca serás un músico o un deportista si no naciste para eso: si no tienes talento ni te gusta. Por más que te esfuerces nunca serás sociable y divertido si naciste esquizoide.

martes, 4 de febrero de 2014

Las capas de la cebolla

Encuentro tanta diferencia entre yo y yo mismo como entre yo y los demás
Michel Eyquem de Montaigne


Es característico del ser humano adaptar su comportamiento a las circunstancias. Es por eso que no somos siempre la misma persona: actuamos diferentes roles que muestran solamente una faceta de nosotros. Así es que somos uno en el trabajo, otro en casa, otro con los amigos, incluso cambiamos hasta el tono de voz de acuerdo a la persona con la que hablamos. Son como máscaras que nos ponemos para ser socialmente aceptados.

A veces andamos por la vida ocultos con tantas máscaras como las capas de la cebolla que resulta muy difícil descubrir el auténtico yo.

En los esquizoides esta característica es llevada al extremo. Mikel Martínez, en su página esquizoide.net lo expresa así:

El esquizoide presenta un comportamiento (máscara) característico, definido como
- insociable
- emocionalmente frío
- falto de disfrute en las relaciones interpersonales
- no se siente feliz en su propia familia
- solitario
- de baja libido
- anhedónico
- sin amigos

Cuando en la intimidad el esquizoide se siente libre de la presión del medio social ,
entonces puede sacar la parte oculta de su personalidad,
la otra máscara. Entonces podemos ver a una persona…
- sensible
- que disfruta de relaciones sociales
- emotivo
- con disfrute moderado de su libido
- motivado y activo en sus aficiones
- con sitio para algún amigo
- a veces creativo
- productivo, constante en sus objetivos

A veces, viendo en mí estas características, me han dicho:
“…pero tú no eres esquizoide?”

Y yo: “Lo soy, pero de grado medio-bajo. Voy por la vida
con la máscara esquizoide, pero a veces en la intimidad
me gusta disfrutar con mi otra máscara…Yo soy las dos cosas,
yo tengo esas dos máscaras.”


Les propongo la lectura de un cuento para seguir pensando sobre el tema.

El cuento de la cebolla

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles y frutales, y toda clase de plantas. Como todos los huertos tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y escuchar el canto de los pájaros. De pronto, un buen día, empezaron a nacer unas cebollas centelleantes, como el color de una mirada o el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.

Después de algunas investigaciones sobre la causa de ese resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el corazón, una piedra preciosa. Ésta tenía un topacio, la otra una aguamarina, aquélla una esmeralda...
¡Una maravilla! Por alguna incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerable, inadecuado y vergonzoso...

Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que esconder sus piedras preciosas en capas y capas cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro, hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar. Pasó entonces por allí un sabio al que le gustaba sentarse a la sombra de los árboles del huerto y que, sabía tanto, que entendía hasta el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntar una por una:

-¿Por qué no eres como eres por dentro?

Y ellas iban respondiendo:

-Me obligaron a ser así.

-Me fueron poniendo capas...

-Incluso me puse algunas para que no dijeran... Algunas tenían hasta diez capas y casi no se acordaban de por qué se pusieron las primeras.

Al final, el sabio se puso a llorar; y, cuando la gente le vio llorando pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas inteligentes: Por eso, aún hoy, todos siguen llorando cuando una cebolla nos abre el corazón.

lunes, 27 de enero de 2014

Trayendo un poco de claridad (3ra y última parte)

Para quien tenga dudas sobre si es o no esquizoide, transcribo la siguiente guía de la página http://www.esquizoide.net que es un sitio especializado en el tema, para mí el mejor.


Tipos de problemas de relación

Si tienes un fuerte problema de relación social y dudas a la hora de adscribirte a una determinada clasificación, prueba con esta breve guía.

ESQUIZOIDE Solitario, indiferente, distante, apático, aburrido, frío. Sin amigos. Desvinculado de todos. No disfruta de las relaciones personales y apenas de alguna actividad.
EVITATIVO Ansiedad anticipatoria patológica en relaciones sociales. Hipersensible a las críticas. Se siente inferior, fracasado, poco atractivo, inepto. Desea ser sociable pero no puede.
ESQUIZOTIPICO Mezcla realidad y fantasía. Creencias extrañas. Distorsiones cognitivas y perceptivas. Excéntrico. Relaciones sociales = ansiedad, por temores de tipo paranoide. Pensamiento y lenguaje, raros.
FOBIA SOCIAL Temor persistente por situaciones sociales que provocan ansiedad. Miedo hablar en público. Preocupación por ruborizarse, sudar, palpitaciones. Miedo a ser evaluado. Teme que se note su ansiedad.
ASPERGER Falla en el lenguaje no verbal : expresión facial, posturas, gestos. Alguna preocupación absorvente anormal. No comparte disfrutes, intereses. Sin reciprocidad emocional. Rutinas no funcionales. Movimientos estereotipados.

Divergencias Esquizoide-Evitativo

EN TEORÍA se pueden establecer con claridad las divergencias entre esquizoides y evitativos: Las podemos encontrar especialmente en los tipos puros.
EN LA VIDA REAL cada individuo tiene su propio perfil con rasgos que a veces se mezclan entre evitativos y esquizoides.

CONVERGENCIAS:
- Ambos son grandes solitarios

DIVERGENCIAS:
- En las relaciones sociales los esquizoides sienten indiferencia, los evitativos, ansiedad.
- Los esquizoides no desean las relaciones sociales, los evitativos, sí.
- Los esquizoides no sostienen ideaciones especiales, los evitativos se consideran ineptos, inferiores y temen ser humillados.
- Los esquizoides son pasivos, los evitativos son activos.
- Los esquizoides son indiferentes a las alabanzas y críticas, los evitativos son muy sensibles a las mismas.


Algunos test gratuitos en Internet

Test de timidez: http://www.cepvi.com/Test/clinicos/timidez.htm
Test de timidez: http://quo.mx/2012/04/03/plus/test-que-tan-timido-eres
Test de extroversión/introversión: http://www.cepvi.com/Test/clinicos/extroversion.htm
Test de ansiedad: http://www.cepvi.com/Test/clinicos/ansiedad.htm
Test Dass 21 (depresión, ansiedad, estrés): http://psicologo-especialista-barcelona.com/test/depresion_ansiedad_estres.html
Test de fobia social: http://www.cepvi.com/Test/clinicos/test_fobia_social.htm
Inventario de Fobia Social de Davidson: http://www.ayudapsicologica.org/test/test-ansiedad/74-inventario-fobia-social.html
Test de fobia social: http://www.onmeda.es/test/test_de_la_fobia_social.html
Test de miedo a la evaluación negativa (este test complementa al de fobia social): http://www.cepvi.com/Test/clinicos/test_eval_negativa.htm
Test SAD (Watson y Friend, 1969) Escala de ansiedad y evitación social: http://psicologo-especialista-barcelona.com/test/test_fobia_social.html
Otro test SAD: http://www.ayudapsicologica.org/test/test-ansiedad/288-escala-de-malestar-y-evitacion-social-sads.html
Test trastornos de la personalidad: http://www.testdepersonalidad.info
Test de autoevaluación esquizoide: http://www.esquizoide.net/tests.html
Escala Revisada de Anhedonia Social (desinterés social): http://espectroautista.info
Evaluador de Asperger en Adultos: http://espectroautista.info/tests/espectro-autista/adultos/AAA
Test Infantil del Síndrome de Asperger: http://espectroautista.info/tests/espectro-autista/infantil/CAST

domingo, 19 de enero de 2014

¿La soledad es nuestra prisión o nuestro refugio?

La Casa de Asterión
de Jorge Luis Borges



Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera. El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el del otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: "Ahora volvemos a la encrucijada anterior" o "Ahora desembocamos en otro patio" o "Bien decía yo que te gustaría la canaleta" o "Ahora verás una cisterna que se llenó de arena" o "Ya verás cómo el sótano se bifurca". A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar.
Esto no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor.
Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá que me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba un vestigio de sangre.
– ¿Lo creerás, Ariadna? – dijo Teseo -. El minotauro apenas se defendió.



Reflexiones sobre el cuento

Lo que me gusta de este cuento es que se puede hacer muchas lecturas de esta historia.

Puede tomarse como una metáfora de la antítesis entre la manera en que nos percibimos a nosotros mismos y la manera que nos ven los demás. He leído opiniones que dicen que los esquizoides somos egocéntricos, quizás tengan razón en el sentido que pasamos mucho tiempo enfocados en nosotros mismos, y también en muchos casos nos cuesta ponernos en el lugar de los otros al analizar el mundo circundante. No estoy diciendo que lleguemos al extremo de Asterión que tenía un egocentrismo de tipo infantil, al pensar que quizás fuera el creador de las estrellas y el sol. Pero sí debemos admitir que es difícil ser objetivos al analizarse a uno mismo y quizás por ese "orgullo esquizoide" no veamos nuestros defectos o lo consideremos virtudes. Tampoco podemos darle la razón a los demás simplemente por ser mayoría, pues la mayoría no siempre tiene la verdad, además en general no nos conocen lo suficiente para hacer una crítica acertada. ¿Somos monstruos o víctimas por ser diferentes? ¿Tenemos elección de ser diferentes o integrarnos?

Otro tema que surge es que nuestro hogar puede ser nuestra cárcel o que podemos convertir nuestra cárcel en un hogar. Hay cosas que no elegimos, se nos dan, como el laberinto al minotauro. Sin embargo, la manera en que las asumimos, los sentimientos que nos provocan es asunto nuestro. Podemos aceptarlas, negarlas, rechazarlas o tratar de cambiarlas, es nuestra decisión. ¿El laberinto era la cárcel o el refugio de Asterión? Aquí planteo la duda sobre el autoconvencimiento de que es mejor resguardarnos en nuestro territorio, que vivimos encerrados porque lo elegimos, que nuestro mundo no es tan limitado como los demás pretenden "La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo"

Por otro lado, tenemos el tema de la soledad, la libertad, el miedo a enfrentarse con otros. ¿Nos creemos más débiles de lo que somos? ¿Es una necedad enfrentarse al resto del mundo cuando nos ven diferentes y temibles?

Podríamos también ver al laberinto como nuestro mundo interior y a Asterión como las emociones reprimidas.

Aparece además el tema de la muerte como una redención. Es frecuente entre esquizoides plantear el tema del suicidio o la muerte en general ¿Será porque nuestro estilo de percibir el mundo nos lleva a no encontrarle sentido? ¿O tendrá algo que ver con las emociones aplanadas, que nos permite pensar fríamente los asuntos que a otros les causa sentimientos difíciles de manejar? ¿Habrá algo de verdad en que la vida solitaria es menos vida?

Dejo a los lectores la puerta abierta para opinar y pensar otras interpretaciones y conexiones con nuestro mundo esquizoide.

martes, 14 de enero de 2014

Darse Cuenta

Del libro "Cuentos para pensar" de Jorge Bucay




Me levanto una mañana,
salgo de mi casa,
hay un pozo en la vereda,
no lo veo,
y me caigo en él.

Día siguiente...
salgo de mi casa,
me olvido que hay un pozo en la vereda,
y vuelvo a caer en él.

Tercer día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
que hay un pozo en la vereda,
sin embargo
no lo recuerdo,
y caigo en él.

Cuarto día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
del pozo en la vereda,
lo recuerdo,
y a pesar de eso,
no veo el pozo
y caigo en él.

Quinto día,
salgo de mi casa,
recuerdo que tengo que tener presente
el pozo en la vereda
y camino mirando el piso,
y lo veo
y a pesar de verlo,
caigo en él.

Sexto día,
salgo de mi casa,
recuerdo el pozo en la vereda,
voy buscándolo con la vista,
lo veo,
intento saltarlo,
pero caigo en él.

Séptimo día,
salgo de mi casa
veo el pozo,
tomo carrera,
salto,
rozo con la puntas de mis pies el borde
del otro lado,
pero no es suficiente y caigo en él.

Octavo día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,

salto,
llego al otro lado!
Me siento tan orgulloso de haberlo
conseguido,
que festejo dando saltos de alegría...
y al hacerlo, caigo otra vez en el pozo.

Noveno día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,
lo salto,
y sigo mi camino.

Décimo día,
me doy cuenta
recién hoy
que es más cómodo
caminar...
por la vereda de enfrente.

A propósito de los esquizoides y los "pozos" en nuestro camino

Cuando leí este cuento no pude evitar pensar cuántas veces en mi vida volví a cometer el error de querer andar por la vereda de los "normales" (personas sociables y sensibles), sin darme cuenta que corría el riesgo de caerme otra vez en el pozo. Es que este pozo en particular no era un peligro para los demás, los cuales podían andar por encima de él sin caerse.

Me refiero al pozo de la ansiedad social, inhibición o simplemente malestar provocado por la presencia de "los otros". Sí, ese sentimiento de inadecuación que surge al estar con esos seres extraños, ruidosos, temperamentales, charlatanes, con la manía de invadir mi espacio personal sin darse cuenta siquiera de su falta de cortesía.

Así que día tras día, volvía por esa vereda ensayando mis saltos, preparándome para tomar carrera y darme impulso, felicitándome de mis logros para inmediatamente volver a caer... Mientras los demás no entendían qué me pasaba.

Hasta que un día me di cuenta que había otra vereda. Se podía llegar al mismo destino por esta acera solitaria, saludando de lejos a los demás que transitaban aquella vereda concurrida.

Trayendo un poco de claridad (Segunda parte)

¿SOY ESQUIZOIDE, TENGO FOBIA SOCIAL, O SÍNDROME DE ASPERGER?

El término esquizoide es poco conocido, por eso creí necesario en un blog sobre esquizoides aclarar el panorama diferenciándolo de otros conceptos.

¿Estar con otras personas te causa ansiedad?
Es normal que la gente sienta cierta ansiedad cuando tiene que hablar con una persona por la que se siente atraída, o ante una entrevista de trabajo o al hablar en público. Si al conocer gente nueva o estar con mucha gente tienes ansiedad, pero es un simple malestar o con síntomas leves probablemente se trate de timidez. Los problemas de los que hablamos aquí son más serios y persistentes.
Lo que tienen en común todas estas afecciones, es que la persona que las padece siente malestar ante las situaciones sociales. Para distinguirlas hay que hacerse algunas preguntas más.


¿Te gustaría tener vida social?
Si la respuesta es sí, pero evitas las situaciones sociales porque te aparecen sensaciones de ansiedad, angustia, taquicardias, ganas de vomitar, etc... puede tratarse de fobia social.
Si en cambio, el malestar es simplemente disgusto y agresividad cuando tienes que estar con gente, es posible que seas esquizoide.
El fóbico social es hipersensible y desea sociabilizarse pero no puede por miedo al rechazo. El esquizoide no quiere tener vida social, no le gusta, además no tiene emociones intensas y en los casos severos es prácticamente incapaz de sentir nada.
El esquizoide es feliz cuando está solo, la suya es una soledad buscada. El fóbico está solo por su miedo social, pero no es feliz en su soledad. Cuando está solo se siente bien porque no se presentan los síntomas, pero el deseo de contacto social lo vuelve desdichado.
La clave de la fobia social es el temor exagerado a quedar en ridículo o dar la sensación de inseguridad delante de otros o presentar síntomas visibles de ansiedad. Los afectados siempre tienen miedo a ser juzgados por los demás: ¿qué pensarán los demás de mí? ¿por qué he de hablar, si lo que diga será para ellos una tontería? En conclusión vive pendiente de los demás.



¿Tienes problemas con el lenguaje no verbal?
Si te cuesta captar el sarcasmo, o tienes dificultades para producir fluidamente el lenguaje no verbal es posible que padezcas del Síndrome de Asperger. Claro que al existir muchos grados, hay aspies que no tienen estos problemas. Otra característica habitual del Síndrome de Asperger es el problema para procesar dos estímulos a la vez.
Los esquizoides en general no tienen problema para comunicarse, aunque suelen tener poca habilidad social por su escasa interacción con otros.
El Síndrome de Asperger se encuentra dentro del espectro autista, pero es mucho más leve.

Según los criterios DSM IV una característica de los esquizoides es que "disfruta con pocas o ninguna actividad, mientras que en el Trastorno de Asperger se observa la persecución continua de un interés concreto, que envuelve a un tema por el que el individuo muestra una gran dedicación y a la que dedica exorbitantes cantidades de tiempo acumulando información y hechos.
Contrariamente al síndrome de Asperger, el trastorno esquizoide de la personalidad no implica ningún impedimento en la comunicación no verbal (ej. falta de contacto visual o entonación inusual) o patrones de intereses restringidos o comportamientos repetitivos (ej. adherencia estricta a rutinas o rituales, intereses inusualmente intensos en un único tema). Por el contrario, las personas con personalidad esquizoide son típicamente más indiferentes respecto a sus actividades. El trastorno esquizoide de la personalidad no afecta la capacidad de expresarse o comunicarse eficazmente con otros, y no se considera relacionado con ningún tipo de autismo"
.


Para terminar...
Transcribo una explicación que encontré en www.fobiasocial.net. Los ejemplos están llevados al extremo, así que tómenlos con humor:

Imagina una fiesta donde todo el mundo parece estar pasándolo bien excepto tres personas:

1.- El que padece de Trastorno de la Personalidad Evitativo reconoce que todo el mundo se divierte y desearía integrarse y ser aceptado por todos pero su sentimiento de inadecuación, baja autoestima y ansiedad ante la posibilidad de ser rechazado y/o ridiculizado lo apartan del resto. Puede incluso acabar por convencerse a sí mismo de que está apartado de los demás por deseo propio, superioridad, etc.

2.- El esquizoide ve a todo el mundo divertirse y le da exactamente lo mismo, no tiene ningún deseo de interactuar ya que no obtiene ninguna recompensa emocional de su interacción con los demás. Aún en el caso de que todos lo admirasen y se pegasen por hablar con el, estaría en medio de la fiesta con la misma actitud aburrida con que podría estar en la cola del paro.

3.- El asperger a duras penas puede reconocer que la gente a su alrededor se está divirtiendo, tiene dificultades con la comunicación no verbal y no capta las indirectas ni insinuaciones típicas en estos ambientes. Si la música está suficientemente alta como para impedir la comunicación verbal, el asperger estará tan perdido como un pulpo en un garaje.



(De elaboración propia con información sacada del foro www.fobiasocial.net)